Esa frase quedó grabada. Si el cuerpo era el vehículo, no podía ser el destino. Que preciosidad entender nuestro cuerpo como esa llave hacía un lugar liberador donde ser nosotros mismos, dueños de nuestra fuerza interior y no la cárcel en la que nuestra sociedad lo acaba convirtiendo. No es necesario meditar ni practicar Yoga a la última moda; es más, si puedes practicar desnud@ ¡hazlo! pero sino, utiliza una prenda que te haga sentir como si lo estuvieras. Es imprescindible que cuando estés dentro de la práctica nada consiga distraerte, ya intentará hacerlo “el monstruo de las mil cabezas”, la mente, de todas las formas posibles; así que mejor ponérselo fácil.